Terapia de luz roja para el COVID persistente con afectación pulmonar: ¿puede ayudar?
La terapia de luz roja puede favorecer la recuperación de la COVID persistente, pero no la cura. La luz de entre 630 y 850 nanómetros estimula la producción de ATP en las células, reduce la inflamación y mejora la circulación sanguínea, lo que puede contribuir a tener más energía, menos dolor, respirar con mayor facilidad y menos niebla mental. Se dirige el panel hacia el pecho, la parte superior de la espalda y, opcionalmente, la cabeza, durante 10 a 15 minutos por sesión, de 3 a 5 veces por semana, a una distancia de 30 a 50 centímetros. La investigación al respecto aún está en sus primeras etapas, por lo que a continuación se explica lo que muestran los estudios hasta ahora y cómo lo experimenta un cliente.
¿Sigues teniendo fatiga, problemas respiratorios o niebla mental después de una infección por COVID-19? No eres la única persona. Se estima que 1 de cada 5 personas experimenta molestias prolongadas, incluso años después del virus. Para muchas personas, buscar formas naturales de favorecer la recuperación es una realidad diaria.
La terapia de luz roja está recibiendo cada vez más atención como método complementario para la COVID persistente. En este artículo descubrirás en qué consiste la terapia, cómo funciona y cuáles son sus posibles beneficios.

60 días de prueba en casaEnvío gratis7 años de experiencia en terapia de luz
Atención: esta información se basa en fuentes científicas, en las experiencias de nuestros clientes y en nuestro propio conocimiento de la terapia de luz. No es un consejo médico. Si tomas medicamentos, tienes alguna afección o tienes dudas, consulta antes con tu médico de cabecera o con un especialista.
¿Qué es la COVID persistente (pos-COVID)?
La COVID persistente, también llamada síndrome pos-COVID, se refiere a las molestias que persisten o aparecen después de una infección por el virus de la COVID-19. Puede presentarse incluso después de una infección leve. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la COVID persistente como síntomas que duran más de 12 semanas y que no pueden explicarse de otro modo.
Lo que hace tan difícil la COVID persistente es que puede afectar a muchas funciones corporales diferentes, desde la respiración hasta la capacidad de concentración. Y, por desgracia, hasta la fecha no existe un tratamiento único que funcione para todo el mundo.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas del COVID persistente varían mucho. A continuación, se ofrece un resumen de las molestias más frecuentes:
- Fatiga intensa, a menudo incluso después de un esfuerzo ligero
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Dolor muscular y articular
- Problemas de concentración (niebla mental)
- Dolor de cabeza
- Problemas para dormir
- Dolor en el pecho
- Pérdida del gusto o del olfato
- Mareos
- Palpitaciones
La naturaleza y la intensidad de los síntomas pueden variar de una persona a otra. Algunas personas se recuperan después de unas semanas, mientras que otras siguen limitadas durante meses o años en su vida cotidiana.

¿Cómo funciona la terapia de luz roja?
La terapia de luz roja (o fototerapia) utiliza luz roja y luz infrarroja cercana con una longitud de onda de entre 630 y 850 nanómetros. Estas longitudes de onda pueden penetrar profundamente en la piel sin causar daños.
Ver todos los paneles de terapia de luz roja
¿Qué ocurre exactamente en tu cuerpo?
- Las partículas de luz son absorbidas por tus mitocondrias, las centrales energéticas de tus células
- Esto aumenta la producción de ATP (adenosín trifosfato), la principal fuente de energía para los procesos celulares
- El resultado: una mejor reparación celular, reducción de la inflamación y mejora de la circulación sanguínea
Estos efectos pueden ayudar a tu cuerpo a recuperarse mejor del estrés o los daños, como los causados por una infección como la COVID-19.

¿Cómo puede ayudar la luz roja con los síntomas de la COVID persistente?
La terapia de luz roja todavía se está investigando ampliamente, pero los primeros indicios son prometedores. Estas son algunas formas en las que esta terapia puede aliviar los síntomas de la COVID persistente:
1. Más energía ante la fatiga extrema
La fatiga es uno de los síntomas más limitantes de la COVID persistente. Como la terapia de luz roja aumenta la producción de energía en tus células, puede contribuir a aumentar la energía física y mental. Algunos usuarios notan que su nivel general de energía mejora gradualmente después de varias semanas de uso.
2. Reducción del dolor y la inflamación
Muchas personas experimentan dolor muscular o articular prolongado, a menudo causado por inflamaciones. La luz roja es conocida por sus propiedades antiinflamatorias y puede contribuir a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
3. Mejora de la respiración
El COVID-19 puede causar daños permanentes o inflamación en los pulmones. Al mejorar la circulación sanguínea y reducir la inflamación en la zona del pecho, la terapia de luz roja puede contribuir a respirar con mayor facilidad.
4. Pensamiento más claro y menos niebla mental
La luz roja también puede influir en el cerebro, especialmente cuando se aplica en la cabeza o mediante la denominada fototerapia transcraneal. Al llevar más oxígeno y energía a las células cerebrales, algunos usuarios experimentan una reducción de la niebla mental y una mejor concentración.

¿Cómo debo usar las lámparas de luz roja?
Lo bueno de la fototerapia es que se puede aplicar fácilmente en casa. No necesitas una clínica ni un médico, aunque, si tienes dudas, siempre es recomendable consultar.
- Elige un buen dispositivo: preferiblemente un panel o lámpara de luz roja con longitudes de onda entre 660 nm (rojo) y 850 nm (infrarrojo cercano)
-
Dirige la luz a las zonas adecuadas: para el COVID persistente, son principalmente:
- El pecho (para problemas respiratorios)
- La parte superior de la espalda
- La cabeza, si es necesario (para molestias cognitivas)
- Duración de la sesión: comienza con 10-15 minutos cada vez, de 3 a 5 veces por semana
- La constancia es importante: la mayoría de las personas no nota efectos hasta después de varias semanas de uso regular
- Úsala sobre la piel desnuda, a cierta distancia (30-50 cm del dispositivo)

¿Qué dice la ciencia? Investigaciones y estudios
Cada vez hay más investigaciones científicas sobre la terapia de luz roja para diversas afecciones, como inflamaciones, fatiga crónica y problemas cerebrales.
La investigación específica sobre el COVID persistente aún está en sus primeras etapas, pero los primeros hallazgos son prometedores:
1. Reducir la inflamación pulmonar y mejorar la absorción de oxígeno
Un estudio piloto en pacientes con COVID-19 mostró que la terapia de luz roja puede reducir los procesos inflamatorios en los pulmones y, al mismo tiempo, mejorar la saturación de oxígeno. Esto puede ser especialmente relevante para pacientes con COVID persistente que sufren falta de aire o problemas respiratorios continuos.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33043132/
2. Aliviar las molestias cognitivas
En un estudio pequeño pero prometedor, los participantes con COVID persistente recibieron terapia transcraneal de luz roja en la cabeza. Informaron de mejoras en la memoria, la claridad mental y la concentración. Los resultados apuntan a un efecto positivo de la fototerapia sobre la función cerebral en casos de síntomas prolongados.
Fuente: https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2025.07.24.25331961v1.full
3. Apoyo al metabolismo energético a nivel celular
El cansancio es uno de los síntomas más comunes del COVID persistente. Las investigaciones sobre fotobiomodulación muestran que la luz roja estimula la producción de ATP, la principal fuente de energía de las células. Más ATP significa más energía, lo que puede ayudar a aliviar el agotamiento extremo.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28748217/
4. Posible apoyo para los problemas respiratorios
Según un estudio de revisión de 2021, la terapia de luz roja puede contribuir a reducir la inflamación en los pulmones, mejorar la absorción de oxígeno y apoyar el sistema inmunitario en casos de síntomas relacionados con el COVID. Esto la convierte en una opción interesante para las personas con COVID persistente que siguen teniendo dificultades para respirar y falta de aire.
Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8233727/
5. Nuevas perspectivas sobre la fototerapia como tratamiento complementario
Una revisión exhaustiva de 2024 analiza cómo la fototerapia, incluida la luz roja, puede servir como tratamiento complementario para el COVID-19 y el COVID persistente. Según los autores, la terapia tiene efectos antiinflamatorios, favorece la reparación celular y mejora el transporte de oxígeno.
Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11022193/
Importante: aunque los resultados son esperanzadores, todavía se necesita más investigación para extraer conclusiones definitivas sobre su eficacia específicamente en el COVID persistente.

Experiencias de nuestros clientes
Michiel (40), enfermero de ambulancia, se recupera con terapia de luz roja
Me llamo Michiel, tengo 40 años y trabajo como enfermero de ambulancia en Maastricht. Después de que me diagnosticaran COVID persistente en junio de 2022, mi vida cambió drásticamente. Antes trabajaba, hacía deporte y disfrutaba plenamente de la vida familiar, pero de repente me enfrenté a un cansancio extremo. Incluso un paseo corto podía hacer que al día siguiente me sintiera enfermo y agotado.
Por recomendación de mi entorno, comencé con la terapia de luz roja. Utilizo dos dispositivos: el Liroma PrimeFORCE RL60, una lámpara pequeña y portátil con la que puedo tratar de forma muy específica determinadas partes del cuerpo, y el Liroma PrimeFORCE Elite Gen5, un panel más potente que alcanza zonas más amplias de mi cuerpo de una sola vez.
Me gusta la RL60 porque puedo utilizarla exactamente donde la necesito, por ejemplo, cuando tengo dolor muscular. La Elite Gen5 produce una ligera sensación de calor que ayuda a relajar los músculos, especialmente después de un día intenso. Al aplicar la terapia en días alternos, noto que mis músculos se recuperan más rápido y que mejora mi nivel general de energía.
Para mí es importante utilizar las lámparas en un entorno tranquilo, sin distracciones. Nada de música ni teléfono por un momento: solo yo, la luz y mi respiración. Ese momento de calma no solo me ayuda físicamente, sino también mentalmente.
Aunque la terapia de luz roja no cura el COVID prolongado, sí me ayuda a mantener mis síntomas bajo control. Me aporta estructura, alivio y la sensación de que participo activamente en mi recuperación. Espero que mi experiencia anime a otras personas a darle una oportunidad a esta terapia.

Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre pos-COVID y COVID prolongado?
Aunque los términos suenan diferentes, en realidad se refieren a lo mismo: síntomas persistentes después de una infección por COVID-19.
Al principio se utilizó el término COVID prolongado porque los síntomas persisten durante mucho tiempo; «long» significa «largo» en inglés. Más adelante también se introdujo el término pos-COVID, en el que «post» procede del latín y significa «después». Este nombre hace hincapié en que los síntomas aparecen después de que la infección aguda ya haya pasado.
¿Es segura la terapia de luz roja?
Sí, en la mayoría de los casos la terapia de luz roja es segura. No es invasiva y no causa daños en la piel. Aun así, es recomendable consultar siempre con tu médico si tomas medicamentos o tienes otros problemas de salud.
¿Cuándo notaré los efectos de la terapia de luz roja?
Muchas personas notan mejoras después de 3 o 4 semanas de uso regular. Otras experimentan resultados antes o más tarde. La constancia es importante.
¿Puedo combinar la terapia de luz roja con otros tratamientos?
Sí, la terapia de luz roja se utiliza a menudo junto con otros tratamientos, como la fisioterapia, los ejercicios de respiración o los suplementos. No obstante, consulta siempre con un profesional sanitario.
¿Quieres probarlo tú mismo? Mira los paneles de luz roja de Liroma. Tienes 60 días para probarlo en casa y comprobar si es adecuado para ti.
Ver los paneles













