¿Sigues teniendo cansancio, problemas respiratorios o niebla mental después de una infección por COVID-19? No eres la única persona. Se estima que 1 de cada 5 personas experimenta síntomas persistentes, incluso años después del virus. Para muchas personas, buscar formas naturales de apoyar la recuperación es una realidad diaria.
La terapia de luz roja está recibiendo cada vez más atención como método complementario para el COVID persistente. En este artículo descubrirás en qué consiste la terapia, cómo funciona y cuáles son sus posibles beneficios.
¡Atención! El texto que aparece a continuación no constituye consejo médico. Este texto se ha elaborado basándonos en nuestros propios conocimientos, las experiencias de nuestros clientes y diversas fuentes en línea.
Índice

¿Qué es el COVID persistente (pos-COVID)?
El COVID persistente, también llamado síndrome pos-COVID, hace referencia a los síntomas que persisten o aparecen después de una infección por el virus de la COVID-19. Esto puede ocurrir incluso después de una infección leve. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el COVID persistente como síntomas que duran más de 12 semanas y que no pueden explicarse por otra causa.
Lo que hace que el COVID persistente sea tan difícil es que puede afectar a muchas funciones corporales diferentes, desde la respiración hasta la capacidad de concentración. Y, por desgracia, hasta la fecha no existe un tratamiento uniforme que funcione para todo el mundo.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la afección pos-COVID varían mucho. A continuación, encontrarás un resumen de los síntomas más frecuentes:
- Cansancio intenso, a menudo incluso después de realizar un esfuerzo ligero
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Dolor muscular y articular
- Problemas de concentración (niebla mental)
- Dolor de cabeza
- Problemas para dormir
- Dolor en el pecho
- Pérdida del gusto o del olfato
- Mareos
- Palpitaciones
La naturaleza y la intensidad de los síntomas pueden variar según la persona. Algunas personas se recuperan de los síntomas después de unas semanas, mientras que otras siguen limitadas en su vida diaria durante meses o incluso años.

¿Cómo funciona la terapia de luz roja?
La terapia de luz roja (o fototerapia) utiliza luz roja y luz infrarroja cercana con una longitud de onda de entre 630 y 850 nanómetros. Estas longitudes de onda pueden penetrar profundamente en la piel sin causar daños.
Ver todos los paneles de terapia de luz roja
¿Qué ocurre exactamente después en tu cuerpo?
- Las partículas de luz son captadas por tus mitocondrias, las pequeñas centrales energéticas de tus células
- Como resultado, aumenta la producción de ATP (trifosfato de adenosina), la principal fuente de energía para los procesos celulares
- El resultado: una mejor reparación celular, reducción de la inflamación y una mejor circulación sanguínea
Estos efectos pueden ayudar a tu cuerpo a recuperarse mejor del estrés o del daño, como el causado por una infección como el COVID-19.

¿Cómo puede ayudar la luz roja con los síntomas pos-COVID?
La terapia de luz roja todavía se está investigando ampliamente, pero las primeras conclusiones son prometedoras. Estas son algunas de las formas en que esta terapia puede aliviar los síntomas del COVID persistente:
1. Más energía ante la fatiga extrema
La fatiga es uno de los síntomas más limitantes del COVID persistente. Como la terapia de luz roja aumenta la producción de energía en las células, puede contribuir a aumentar la energía física y mental. Algunos usuarios notan que su nivel general de energía mejora gradualmente después de varias semanas de uso.
2. Reducción del dolor y la inflamación
Muchas personas experimentan dolor muscular o articular prolongado, a menudo causado por la inflamación. La luz roja es conocida por sus propiedades antiinflamatorias, por lo que puede contribuir a reducir el dolor y mejorar la movilidad.
3. Mejora de la respiración
El COVID-19 puede causar daños o inflamación persistentes en los pulmones. Al mejorar la circulación sanguínea y reducir la inflamación en la zona del pecho, la terapia de luz roja puede contribuir a respirar con mayor facilidad.
4. Pensamiento más claro y menos niebla mental
La luz roja también puede influir en el cerebro, especialmente cuando se aplica en la cabeza o mediante la llamada fototerapia transcraneal. Al llevar más oxígeno y energía a las células cerebrales, algunos usuarios experimentan una reducción de la niebla mental y una mejor concentración.

¿Cómo debo utilizar las lámparas de luz roja?
Lo bueno de la fototerapia es que se puede aplicar fácilmente en casa. No necesitas una clínica ni un médico, aunque siempre es recomendable consultar en caso de duda.
- Elige un buen dispositivo: preferiblemente un panel o una lámpara de luz roja con longitudes de onda entre 660 nm (rojo) y 850 nm (infrarrojo cercano)
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Dirige la luz a las zonas adecuadas: para el COVID persistente, estas son principalmente:
- El pecho (en caso de problemas respiratorios)
- La parte superior de la espalda
- Opcionalmente, la cabeza (en caso de síntomas cognitivos)
- Duración de la sesión: empieza con 10-15 minutos cada vez, de 3 a 5 veces por semana
- La constancia es importante: la mayoría de las personas no nota efectos hasta después de varias semanas de uso regular
- Úsala sobre la piel desnuda, a una distancia corta (a 10-30 cm del dispositivo)

¿Qué dice la ciencia? Investigaciones y estudios
Cada vez hay más investigaciones científicas sobre la terapia de luz roja para diversas afecciones, como la inflamación, la fatiga crónica y los problemas cerebrales.
La investigación específica sobre el COVID persistente aún está en sus primeras etapas, pero los primeros hallazgos son prometedores:
1. Reducción de la inflamación pulmonar y mejora de la captación de oxígeno
Un estudio piloto en pacientes con COVID-19 mostró que la terapia de luz roja puede reducir los procesos inflamatorios en los pulmones y, al mismo tiempo, mejorar la saturación de oxígeno. Esto puede ser especialmente relevante para los pacientes con COVID persistente que presentan dificultad para respirar o problemas respiratorios persistentes.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33043132/
2. Alivio de los síntomas cognitivos
En un estudio pequeño pero prometedor, los participantes con COVID persistente recibieron terapia transcraneal de luz roja en la cabeza. Informaron de mejoras en la memoria, la claridad mental y la concentración. Los resultados apuntan a un efecto positivo de la fototerapia sobre la función cerebral en casos de síntomas prolongados.
Fuente: https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2025.07.24.25331961v1.full
3. Apoyo al metabolismo energético a nivel celular
La fatiga es uno de los síntomas más frecuentes del COVID persistente. Las investigaciones sobre fotobiomodulación muestran que la luz roja estimula la producción de ATP, la principal fuente de energía de las células. Más ATP significa más energía, lo que puede ayudar a aliviar el agotamiento extremo.
Fuente: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28748217/
4. Posible apoyo para los problemas respiratorios
Según un estudio de revisión de 2021, la terapia de luz roja puede contribuir a reducir la inflamación pulmonar, mejorar la captación de oxígeno y reforzar el sistema inmunitario en personas con síntomas relacionados con el COVID. Esto la convierte en una opción interesante para las personas con COVID persistente que siguen padeciendo dificultad para respirar y falta de aire.
Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8233727/
5. Nuevos conocimientos sobre la fototerapia como tratamiento complementario
Una revisión exhaustiva de 2024 analiza cómo la fototerapia, incluida la luz roja, podría servir como tratamiento complementario para el COVID-19 y el COVID persistente. Según los autores, la terapia tiene efectos antiinflamatorios, favorece la reparación celular y mejora el transporte de oxígeno.
Fuente: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11022193/
Importante: aunque los resultados son prometedores, aún se necesita más investigación para extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia específicamente para el COVID persistente.

Experiencias de nuestros clientes
Michiel (40), enfermero de ambulancias, se recupera con terapia de luz roja
Me llamo Michiel, tengo 40 años y trabajo como enfermero de ambulancia en Maastricht. Después de que me diagnosticaran COVID persistente en junio de 2022, mi vida cambió drásticamente. Antes trabajaba, hacía deporte y disfrutaba plenamente de la vida familiar, pero de repente me enfrenté a un cansancio extremo. Incluso un paseo corto podía hacer que al día siguiente me sintiera enfermo y agotado.
Por recomendación de las personas de mi entorno, empecé con la terapia de luz roja. Utilizo dos dispositivos: la Liroma Armor 500, una lámpara pequeña y portátil con la que puedo tratar de forma muy específica determinadas partes del cuerpo, y la Liroma PrimeForce RL300 un panel más potente que alcanza zonas más grandes de mi cuerpo de una sola vez.
Me gusta la RL60 porque puedo utilizarla exactamente donde la necesito, por ejemplo, para el dolor muscular. La Force RL300 produce una pequeña sensación de calor que ayuda a relajar los músculos, sobre todo después de un día agotador. Al aplicar la terapia cada dos días, noto que mis músculos se recuperan más rápido y que mejora mi nivel general de energía.
Para mí es importante utilizar las lámparas en un entorno tranquilo, sin distracciones. Sin música ni teléfono por un momento: solo yo, la luz y mi respiración. Ese momento de calma ayuda no solo físicamente, sino también mentalmente.
Aunque la terapia de luz roja no cura el COVID persistente, a mí me ayuda a mantener mis síntomas bajo control. Me proporciona estructura, alivio y la sensación de que participo activamente en mi recuperación. Espero que mi experiencia inspire a otras personas a darle también una oportunidad a esta terapia.

Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre pos-COVID y COVID persistente?
Aunque los términos suenan diferentes, en realidad se refieren a lo mismo: síntomas persistentes después de una infección por COVID-19.
Al principio se utilizó el nombre COVID persistente porque los síntomas se prolongan durante mucho tiempo; «long» significa «largo» en inglés. Más adelante también se introdujo el término pos-COVID, en el que «post» procede del latín y significa «después». Este nombre destaca que las molestias aparecen después de que la infección aguda ya haya pasado.
¿Es segura la terapia de luz roja?
Sí, en la mayoría de los casos la terapia de luz roja es segura. No es invasiva y no causa daños en la piel. Aun así, es aconsejable consultar siempre con tu médico si tomas medicamentos o tienes otros problemas de salud.
¿Cuándo notaré los efectos de la terapia de luz roja?
Muchas personas notan mejoras después de usarla con regularidad durante 3 o 4 semanas. Otras experimentan resultados antes o más tarde. La constancia es importante.
¿Puedo combinar la terapia de luz roja con otros tratamientos?
Sí, la terapia de luz roja se utiliza a menudo junto con otros tratamientos, como fisioterapia, ejercicios de respiración o suplementos. No obstante, consulta siempre con un profesional sanitario.