Todo empezó con un problema que no desaparecía
En 2018 Mike tenía acné persistente. Probó de todo y nada le funcionaba lo suficiente. Su madre le habló de la terapia de luz roja y, tras meses investigando y probando por su cuenta, le quedó una pregunta: ¿por qué en Países Bajos esto es tan difícil de conseguir y está tan mal fundamentado?
De esa pregunta nació Liroma. Ocho años después, Mike sigue metido en el día a día: elige los LED, va a la fábrica y firma la declaración de conformidad.
No vendo ninguna lámpara cuyo informe de mediciones no haya visto.Mike, fundador de Liroma





