¡Atención! El texto siguiente no debe considerarse asesoramiento médico. Este texto se ha elaborado basándonos en nuestros propios conocimientos, experiencias de clientes y diversas fuentes en línea.
Índice

¿Qué es la artrosis?
La artrosis es una forma común de desgaste articular que afecta principalmente a las personas mayores, aunque también puede afectar a personas más jóvenes. En este caso, el cartílago de la articulación se desgasta, lo que hace que los huesos rocen entre sí.
Este desgaste provoca dolor, rigidez e hinchazón. La artrosis aparece sobre todo en articulaciones sometidas a mucha carga, como las rodillas, las manos (dedos), las caderas y la columna vertebral. Los procesos inflamatorios que se producen con la artrosis pueden dañar aún más la articulación.
¿Cuál es la diferencia entre artrosis y reuma?
Aunque la artrosis y el reuma provocan síntomas similares, como dolor articular e inflamación, sus causas son diferentes.
- El reuma es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca las propias articulaciones, lo que provoca la liberación de sustancias inflamatorias.
- La artrosis, en cambio, se produce por desgaste, sobrecarga o factores genéticos.
Sin embargo, ambas afecciones requieren un tratamiento específico de la inflamación articular y alivio del dolor para mejorar la calidad de vida.

Infrarrojos para la artrosis: ¿cómo puede ayudar?
La terapia infrarroja puede ser un complemento valioso para las personas con artrosis. La luz infrarroja transmite calor directamente a los tejidos, lo que ofrece diversos beneficios.
- Alivio del dolor: El calor estimula la circulación sanguínea y ayuda a reducir el dolor y la rigidez.
- Mayor libertad de movimiento: El calor, que penetra profundamente, relaja los tejidos, lo que suele mejorar la movilidad de las articulaciones.
- Reducción de la inflamación: La luz infrarroja puede ayudar a combatir la inflamación y favorece la regeneración de las zonas afectadas.
El agradable calor también puede contribuir a relajar los músculos que rodean las articulaciones, reduciendo así la presión sobre ellas. Con un uso regular, la terapia infrarroja puede mejorar considerablemente la calidad de vida y la libertad de movimiento en el día a día.

Luz roja para la artrosis: la diferencia con los infrarrojos
La terapia con luz roja, también conocida como fotobiomodulación, es un tratamiento no invasivo que utiliza longitudes de onda específicas de luz roja (630 y 660 nm) y luz infrarroja cercana (830 y 850 nm).
Cada longitud de onda penetra en la piel a una profundidad diferente y estimula procesos celulares específicos. La luz del espectro rojo y NIR puede penetrar en la piel hasta una profundidad aproximada de 5 a 10 milímetros, por lo que también puede alcanzar tejidos más profundos.
La terapia con luz roja ofrece diversos beneficios para la artrosis y el reuma:
- Favorece la circulación sanguínea: La luz roja estimula la circulación sanguínea en las capas superficiales de la piel, lo que puede mejorar el aporte de nutrientes a las articulaciones.
- Reducción de la inflamación: La luz roja puede tener un efecto antiinflamatorio y favorece la regeneración, lo que ayuda a aliviar la inflamación y el dolor articular.
- Relajación de los músculos: El suave calor de la luz roja relaja los tejidos, lo que produce un alivio general de la articulación afectada.
Por ello, la terapia con luz roja puede desempeñar un papel complementario en molestias o inflamaciones agudas para aliviar de forma específica los síntomas de la artrosis.

¿La fototerapia tiene efectos secundarios?
El tratamiento con luz roja e infrarroja se considera generalmente seguro. Sin embargo, al igual que muchas otras terapias, puede provocar ciertos efectos secundarios si se utiliza incorrectamente.
Las personas con determinadas afecciones o problemas de salud deben actuar con precaución; es posible que deban evitar la fototerapia infrarroja. Para obtener una explicación más detallada, recomendamos consultar nuestro informe completo sobre posibles efectos secundarios y contraindicaciones.
Consejos adicionales para aliviar las molestias de la artrosis
Además de la terapia con luz infrarroja y luz roja, existen otros enfoques que pueden ayudar con la artrosis:
- Ejercicio: El ejercicio suave y regular ayuda a mantener la flexibilidad de las articulaciones. Actividades como nadar o montar en bicicleta son especialmente adecuadas.
- Alimentación saludable: Una dieta antiinflamatoria rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables puede ayudar a reducir la inflamación de las articulaciones.
- Control del peso: Cada kilo adicional supone una carga para las articulaciones. Mantener un peso saludable puede reducir la presión sobre las articulaciones y, por tanto, también los síntomas de la artrosis.
Estos enfoques complementarios, junto con la fototerapia, pueden ayudar a reducir las molestias de la artrosis y mejorar la calidad de vida general.
